
“Elixir con Esencia Histórica”
En la Hispania Romana, llegamos a la antigua SALMANTICE, mansio número IX del Iter ab Emerita Asturicam, cruzando el río a través de su puente romano del siglo I, con su verraco y sus quince arcos de medio punto, sus vías, calzadas romanas y lienzos de muralla. SALMANTICE es la ciudad Cum Laude también llamada “La pequeña Roma”…
Como dijo el filósofo y escritor hispano Miguel de Unamuno (1864-1936): "Quod Natura Non Dat, Salmantica non praestat", es decir "Lo que la Naturaleza no da, Salamanca no lo otorga". Viejo proverbio latino que significa que una célebre Universidad -creada en 1928 en esa ciudad española- no puede ofrecer a sus alumnos ni inteligencia, ni memoria, ni capacidad de aprendizaje... Aunque su propio lema sea: "Omnium scientarium princeps Salmantica docet", lo cual se traduce como: "Los principios de todas las ciencias, se enseñan en la Universidad de Salamanca".
«Quod natura non dat, Salmantice non præstat»
SALMANTICE se halla en la antigua ruta romana de la Vía de la Plata. Esta ruta canalizó en su día el desarrollo urbano y comercial del occidente peninsular desde el siglo II, y fue utilizada posteriormente como camino de trashumancia.
La antigua Roma ha influido en gran parte a lo que somos hoy, y debemos valorar todo lo que nos transmite la historia de Hispania.
El imperio Romano fue uno de los ejes centrales de la expansión de la vitivinicultura a nivel mundial. De las riquezas de la tierra y del buen yantar, surgieron las influencias de la viticultura en la península hispánica. Gracias a la abundancia, de la alta calidad de los frutos y excelencia de los vinos, aumentaron la expansión y el esplendor de este elixir.
El vino, es un caldo que no es otra cosa que el zumo fermentado de uvas aplastadas. Las levaduras naturales presentes en la piel de los granos transforman los azúcares del jugo en alcohol.
En la época imperial, el consumo medio era de entre 1 y 5 litros por persona al día. El vino era el elixir de los romanos. Cultivar la vid era considerado un acto noble y cotidiano, pero el vino resultante representaba tanto el lugar del que provenía como la esencia de quienes lo elaboraban.
En cuanto a su elaboración, predominaba la práctica del pisado de la uva una vez terminada la vendimia. El mosto obtenido de este primer proceso era el más valorado, y se separaba del jugo que se extraía mediante prensado posterior. Luego, el mosto se almacenaba en grandes recipientes de barro, algunos con capacidad para miles de litros, a menudo enterrados parcialmente en los suelos de los graneros.
Era en eso mismo recipientes donde tenia lugar la fermentación, proceso que duraba desde varios días a un mes. Una vez finalizado, el vino se envasaba en ánforas. Así se transportaba a lo largo del Mare Nostrum en naves, conservado en ánforas de cerámica. Los romanos lo consideraban un producto de primera necesidad, símbolo de diferenciación social y reflejo del estatus y la nobleza del bebedor.
Los romanos ya conocían las propiedades saludables del vino. El médico Galeno lo recetaba regularmente y elaboraba remedios basados en esta bebida para mejorar la salud del emperador. Lo bebían tanto el César como los esclavos. Incluso se usaba como medicina para aliviar resfriados. Cuanto mejor era el vino, creía Galeno, mayor seria su eficacia terapéutica.
En la cultura romana, el vino tenía implicaciones religiosas, medicinales y sociales, que lo distinguían de otros alimentos y lo elevaban a una posición casi sagrada. Se instauró así una tradición más democrática, donde el vino pasó de ser un lujo reservado a las elites a convertirse en un bien de consumo diario. Esta herencia ha perdurado hasta nuestros días…
En la Biblia está escrito: Isaías 56:12
"Venid -dicen-, bebamos vino y embriaguémonos bien, y lo mismo que hoy haremos también mañana, y mucho más..."
"Veni, Vidi, Vici", pronuncío el general romano Julio César en 47. a. C., para proclamar ante el senado su gran victoria en la Batalla de Zela.
En el siglo XXI, la propuesta en latín de SALMANTICE es:
"VENIMUS, VIDIMUS ET NON NOS VINCERE, DEO VOLENTE …"
